La escalera mecánica que comunica la ciudad fortificada con la ciudad nueva fue diseñada por la oficina de Lapeña y Torres en el año 2000. Son aproximadamente 40 metros de desnivel entre la meseta en la que se encuentra el casco histórico y el plano de la nueva Toledo, dónde se encuentran las ruinas romanas.
Un proyecto muy interesante y que no se vislumbra completamente hasta que uno ya está en la parte baja. En mi caso, tomé las escaleras cuando ya me despedía de esta hermosa ciudad, es decir, venía de recorrer todo el intramuros, las catedrales, los puentes, y los edificios históricos. Sin tener mucha idea de dónde estás, ingresas en esta especie de mirador, no sabes que hay sobre ti y no puedes más que seguir el camino descendente. Los juegos de luz y sombra hacen de la bajada toda una experiencia, el tono del hormigón pigmentado nos da esa sensación de subterraneidad (no creo que exista esa palabra), estamos en una quebrada, en una grieta, en una caverna.
Sólo llegando a destino podemos entender el camino que hemos recorrido y podemos apreciar aquella grieta en la tierra en toda su magnitud, un rayo dibujado en el cerro, una fractura orgánica que acentua el atinado contraste entre lo medieval y lo contemporáneo.
Capítulo Aniversario del Poscast Cuerpo C, creado por los polifacéticos Jaime y Raveau y conmigo de invitado especial en un capítulo de larga duración. Se celebran los diez episodios de este extraño podcast, en un verdadero tusunami temático donde se trapea el piso sin miramientos con Nicolás Vergara, Marcela C.B., Arenita, Gary Medel, Ojos Rojos y la extraña interpretación de Jaime del poster del documental; el libro de Daniel Matamala, los Scouts ancianos, la Unidad Pediátrica Ronald McDonald, la frazada gigante, la casa-fija-anti-tsunami, las gringas gordas, Franco el Gorila, la Universidad de las Américas, el Negro Piñera, la Jueza de Mega, los dinosaurios en el sur y como bonus, la tocata del viernes de Jaime en la gloriosa Recoleta.
Sólo llevaba unos pocos días en Madrid y entre las recomendaciones de mi querida prima Mariela estaba el inexcusable viaje a Toledo. Yo tenía claro que debía ir a Segovia y al Escorial, pero no sabía que Toledo también era obligatorio, más tarde lo entendería.
Un bus de algo menos de una hora tomado desde la intermodal de Plaza Elíptica, si mal no recuerdo, nos deja en el terminal a pocas cuadras de la ciudad fortificada. En un principio me costó un poco ubicarme, probablemente debido a mi arrogancia endémica de confiar en mi sentido de la orientación antes de buscar un plano, pero pronto divisaría las innumerables cúpulas que nos guían hacia los contados accesos. Este tema de los accesos no es menor, algo que colabora mucho en la imagen de una ciudad medieval es su muralla perimetral, y en el caso de Toledo, esta se mantiene casi intacta en la mayoría de su extensión, solo agujereada por las monumentales puertas originales.
Conservada espectacularmente, la ciudad desborda historia desde la roca, clásico y mudéjar se funden y se superponen en cada construcción, iglesias y mezquitas, castillos y puentes, torres y arcos. El Alcazar que se levanta imponente sobre la última cima no deja dudas de su función, la Catedral se abre espacio entre callecitas por las que apenas entran los rayos de sol. Por estas mismas callecitas aparecen muchas otras iglesias, en un número irrisorio en relación al los pasos que hemos caminado, hasta que nos enfrentamos a una especial; la iglesia de Santo Tomé.
¿Qué hace especial a ésta en una ciudad plagada de templos inmemoriales?, simple, la pintura de El Greco que la decora. El Entierro del Conde de Orgaz es para los primerizos una sinópsis muy instructiva del imaginario de este pintor del renacimiento tardío. No hay otra cosa que se pueda venir a la cabeza, al menos a la mia, observando las obras de El Greco, que la historieta visual actual, para mi no hay una doble lectura, el tipo es el precursor por excelencia del comic moderno. Seres elevados y místicos, con expresiones imposibles y dramáticas y rodeados de luces escenográficas y atmósferas celestialmente apocalípticas. Dioses y espectros que nos vigilan entre las cúpulas de Toledo.
Desde el parque de la Isla Margret hasta el Museo del Terror, desde los puentes sobre el Danubio hasta el monumento a los Héroes Magiares, los recorridos en Budapest son extensos pero gratificantes, las sorpresas van más allá del concepto repetitivo que ocupan las agencias de viajes. Ayuda en este caracter sorpresivo, lo relativamente difícil que es programarse en una ciudad más desordenada que la media europea y con un idioma sin media palabra familiar, como ejemplo, al llegar a la estación Kaleti de la capital húngara, intenté informarme acerca de los horarios de los trenes que salían de vuelta a Praga, las pantallas estaban desactualizadas, no había un empleado de la estación que hablara inglés, los informativos impresos eran del 2007 con rutas obsoletas, en resumen, era imposible para un pollo extranjero irse con la certeza del tren que tenía que tomar 3 días después.
Pero que más da, esto es parte del juego cuando se anda solo, probalemente gastes más plata corrigiendo errores estúpidos que comiendo en restoranes, pero por otro lado caminas a donde quieres, a la hora que quieres, comes cuando quieras y vuelves a caminar, es la única forma de llegar a lugares como el ya citado Museo del Terror o el Ferenc Puskas Stadion, un nombre familiar sólo para futboleros como yo. Budapest tiene justo lo que yo andaba buscando cuando partí para el Este, salir del recorrido europeo y acercarme al otro lado del derruido muro.
Budapest es una ciudad con un estado de desarrollo similar a Santiago, uno olvida que camina por Europa cuando llega a la estación de trenes y se enfrenta a un muy familiar desorden, lo más cercano a una Estación Central pero con todo su caos en un idioma incomprensible. Es una ciudad mucho más extensa y mucho menos turística que Praga, donde te puedes salir sin mucho esfuerzo de los circuitos prediseñados y al mismo tiempo caer sin grandes desplazamientos en zonas de marcado deterioro. Muchos contrastes, porque al mismo instante en que nos percatamos de este estado de deterioro en las construcciones antiguas (similar al que vemos en nuestra capital), giramos en una esquina y nos enconramos parques como los que no existen en Chile, inmensas extensiones de verde donde la gente practica todo tipo de deportes, una virtud omnipresente en estos países criados en el socialismo.
Pero claro, todas estas similitudes se hacen añicos cuando retrocedemos en el tiempo y nos adentramos en la infinita y rica historia de estos pueblos del Este. El río Danubio es el mejor testigo de los siglos de esplendor Magiar, y en su ribera una muestra: el Parlamento más caro del mundo. No se si esta afirmación sea verdad, pero de que la obra lo aparenta, no hay lugar a dudas.
Es interesante la experiencia de trabajar en terreno luego de una catástrofe como la que vivimos. Es casi un experimento sociológicopuerta a puerta, donde uno se enfrentaa una diversidad de personajes únicos de la idiosincrasia chilena más tradicional. También tiene un valor territorial, uno termina dominando como la palma de su mano un área de Santiago que no necesariamente conocía bien, más allá de sus avenidas importantes o sus íconos urbanos. Es por otro lado, una oportunidad para meterse en la vida de una Municipalidad y de su Dirección de Obras, conviviendo con el lado aburrido y tedioso, y con la gratificación de serle útil a la gente que lo necesita, enfrentándose para esto, a casos tan variados como extraños.
En este mes de catastros en la comuna de Recoleta, las experiencias han ido desde la pena y la impotencia, hasta la risa, la rabia y la indiferencia, desde ancianas paranoicas que exigen credenciales y sueñan con cerrajeros que las engañan y le regalan su llave a todo Chile solo para atormentarlas, hasta jóvenes que piden ayuda municipal mientras muestran una pequeña grieta en su habitación justo junto al plasma de 62 pulgadas y la play 3. Casas de adobe prácticamente en el suelo, familias acorraladas en una única habitación utilizable, cortafuegos amenazantes con inclinaciones imposibles, desplomes y movimientos de tierra en las laderas pobres del San Cristóbal, nombres de calles inspirados en la tabla periódica, como la de aquella señora que vive en Potasio con Níquel, pedazos de historia gringa en las calles General Patton, Lincoln y Eisenhower, y hasta distintos bebestibles, desde mote con huesillo hasta piña colada, han hecho de esta experiencia algo enriquecedor desde todo punto de vista, donde finalmente queda el honesto agradecimiento de un amplio porcentaje y aquella frase que suena exagerada pero que denota la necesaria visita: “gracias señor arquitecto, ahora puedo dormir más tranquila”.
A pesar de que la sobreexposición de este material que les muestro ha sido bastante morbosa y mal administrada por los medios, me animo a darle una última repasada más que nada porque les debo la historia a mis amigos en el extranjero.
El 25 de Febrero es un día importante para mi familia, mi padre está de cumpleaños y generalmente el clima y la ciudad son agradables en esa época del año como para hacer algún evento entretenido, un asado, una torta, pasar un buen rato con la gente que quieres. Este año, tan magno acontecimiento no pudo festejarse aquel mismo 25, por lo que fue aplazado un par de días, así, nos juntamos en casa de Toño Ostornol (amigo de la infancia de mi padre) el 27 de febrero de 2010 a eso de las 9 de la noche.
Llegué en mi bicicleta luego del fútbol de los Viernes y vinieron los reencuentros, las conversaciones, los brindis, las anécdotas de mi estadía en Europa, más brindis. Extraordinariamente (por la hora), a la mañana siguiente jugábamos pádel con mi hermano a las 10:30, por lo que procuramos moderarnos en esos brindis y retirarnos a eso de las 3 de la mañana.
Salimos los 5, yo en mi bicicleta, y mi hermano junto a mi primo y sus respectivas pololas en el auto de la Marce. Bajábamos por Echeñique, en el corazón de la comuna de La Reina cuando dieron las 3:31 de la madrugada, yo había salido un poco antes y había sacado un par de cuadras de ventaja en la bici, mientras bajaba repentinamente sentí un deslizamiento de la rueda trasera como si de un pinchazo se tratara, es exactamente la misma sensación. Entonces las alarmas comenzaron a sonar, los arboles a balancearse de a poco y entendí que no se trataba de un pinchazo, al principio pensé en una ráfaga muy fuerte de viento, pero cuando vi los arboles sacudirse desde la base ahí recién asumí el movimiento. Tanto fue el vaivén de aquellos árboles que comenzaron a tirar de los cables del alumbrado público, provocando la explosión en línea de los transformadores ubicados en lo alto de los postes de luz. Las chispas comenzaron a caer alrededor mío volviendo la situación más peligrosa de lo que nuestra pasividad genética familiar reconocería. Llegué a un claro sin árboles y con pocos cables y me baje de la bici, aún el suelo se movía violentamente para ir amainando poco a poco, perceptualmente deben haber sido unos 3 a 4 minutos (aunque probablemente fue mucho menos que eso).
Antes de que las comunicaciones se cayeran completamente y aún sin darme cuenta de la magnitud de lo que acababa de ocurrir, llamé a mi hermano, venían despacio un poco más atrás por Echeñique, a esa hora ya completamente a oscuras. Subieron a la vereda y comenzaron a relatar su historia, yo la mía, sustos varios pero nada más, mi hermano había alcanzado a su vez allamar a mi padre que se encontraba bien, todavía en casa de Toño. Mientras conversábamos, una niña de unos 12 años salió de su casa asustadísima porque se había quedado sola esa noche y no podía llamar a nadie, a esa altura ya no había celular que sirviera de algo más que iluminar tus propios pasos. La ayudamos a calmarse mientras la gente de un pasaje con portón eléctrico comenzaba a desesperarse por no poder abrirlo. Ya no había mucho más que hacer ahí, sólo quedaba volver a casa y seguir la vida como después de cada temblor que vivimos en este país. Pero esta vez no era igual.
En las calles a oscuras ya se observaba algo de tensión mas allá de lo normal, la gente en vez de circular con tranquilidad en vías sin semáforos ni luminarias, andaba nerviosa y más rápido de lo recomendable, claro, ellos tenían radios que comenzaban a relatar que lo de Santiago había sido relativamente suave al lado de lo que se había vivido algunos cientos de kilómetros al sur, con la consecuente preocupación de todos aquellos que tenían familiares o amigos en esa zona del país.
Sin luz, ni telefonía, me pasé un buen rato buscando la vieja radio a pilas en el caos de los closets del departamento, hasta que finalmente apareció. Eran las 5:30 de la mañana y las réplicas no eran el mejor aliado para volverse a dormir. Las noticias llegaban de Rancagua, Curicó, y de un pequeño pueblo llamado Iloca, el único de la costa del Maule donde no murió nadie y de donde llegó información a esas horas. La región del Bio-Bio era un gran agujero negro, nadie tenía idea de que había pasado allá, nadie se comunicaba con la zona, ni siquiera la presidenta con el intendente, que tenían sus teléfonos satelitales tan bien guardados que nadie sabía dónde estaban (un detalle impresentable). Gente en los cerros de la ciudad costera de Constitución, de la que no sabríamos hasta pasadas las 3 de la tarde, eran el objeto de nuestra preocupación. En ese momento el computador y su batería eran el único medio de comunicación útil, hable con amigos en Europa para intentar contactarlos con sus respectivas familias en Chile y así tranquilizarlos en algo, luego con mi madre en Perú, obviamente mucho más difícil de tranquilizar, la noticia volaba a todas partes y lo peor es que realmente se sabía muy poco.
Skype se comportó bastante bien durante las horas críticas en que la telefonía celular seguía caída, y así se fue armando una red para confirmar el buen estado de amigos y familiares. Pérdidas materiales importantes para amigos muy queridos, no alcanzaron a robarnos la tranquilidad de saber que estaban todos bien. Después de un terremoto 8.5 es lo único que importa.
Desviándome del relato hacia el lado arquitectónico y a propósito de la magnitud del sismo, debe destacarse el nivel de los estándares de construcción en Chile, y parar la idiotez de los medios que salen a buscar culpables para el par de edificios chantas que se cayeron en Maipú. Porque es importante recalcar que con un terremoto de esta magnitud la única obligación de una obra arquitectónica es no colapsar, los daños son permitidos, en Santiago de Chile ninguna persona murió por colapso de su vivienda, cero!!. Con esto no justifico a la constructora Maipucina, al contrario, más en evidencia queda el hecho de que debieron cometer alguna irregularidad, más viendo al lado de los edificios caídos, otros en perfectas condiciones. La pregunta entonces es: ¿y a los medio quién los juzga?. Por repetir hasta la saciedad la entrevista morbosa, el relato lloroso, la musiquita emotiva, la voz acusadora de Pavlovich, y un inmenso y vergonzoso etcétera… en fin, todo por el rating y las lucas, nada por la reconstrucción.
Finalmente una reflexión a raíz del penoso espectáculo de los saqueos. Más allá del problema social que refleja y del cual no deberíamos sorprendernos acá en Chile, creo que el mismo amarillismo de los medios, en conjunción con voces histéricas y alarmistas como la de la alcaldesa de Concepción contribuyen mucho más de lo que creemos a estos hechos, asustando a la gente, llenándola de miedos e imágenes deprimentes, ¿acaso creen que hubiese habido saqueos en Santiago si nadie hubiese visto lo de Concepción o al menos no repetido una y otra vez?, a mi me parece que está muy claro. Los conmino de nuevo a apagar la tele y a colaborar con la reconstrucción con buen ánimo. Por mi parte ya partí revisando y catastrando casas en Santiago y Paine, todas ellas en condiciones de ser reparadas.
Como arquitecto de la Universidad de Chile, presento una ayuda rápida para la gente que está con su casa dañada luego del violento terremoto por el que pasamos los chilenos desde Valparaíso a Temuco. A continuación algunas medidas para reconocer el nivel de daño específicamente en edificaciones de adobe (las menos preparadas para siniestros de este tipo).
- Primero que nada, informarles que el adobe no es un elemento que trabaje especialmente a la compresión o tracción, sino simplemente se soporta a sí mismo.
- Por esta misma razón, si el adobe presenta grietas de corte, es decir grietas que van por los dinteles de puertas o ventanas hacia las vigas, es completamente normal en estas circunstancias. En la caso de tener alguna viga en este material, es posible que presente grietas diagonales desde las esquinas inferiores hacia la parte central superior.
- Como medida primaria, si estas grietas tienen menos de 10 milímetros de grosor el daño es reparable.
- En el caso de tener grietas mayores a 10 milímetros (no fijarse en el estuco sino en el material del muro), el siguiente paso es fijarse si el muro o pilar se ha desplazado. Para saber si efectivamente un muro se ha desplazado se deben revisar sus uniones con otros muros y ver si se separó de ellos o si los empujó.
- En el caso que tengamos un desplazamiento evidente, o una separación de los muros adyacentes por la que quepa una mano, entonces el daño es mayor y hay que considerar reconstruir el muro si es posible (ya que dependiendo de las cargas que reciba puede que no sea factible de reconstruir). Finalmente si esta situación se repite en más de una esquina, la edificación está estructuralmente dañada, los muros perdieron su eje y están trabajando separados por más que se rellenen las grietas, en esta situación lamentablemente la edificación debe demolerse.
Ahora veamos cómo reparar las grietas menos graves. En el caso que tengamos grietas de menos de 10 mm. y no veamos desplazamiento en el muro, es decir siga completamente en 90°, los pasos son los siguientes:
- Limpiar la zona de la grieta sacando todo el adobe suelto ojalá con aire comprimido.
- Humedecer sutilmente los bordes de la grieta para que el adobe original no le absorba toda el agua al nuevo y la unión sea óptima (debe ser sutil para que no se deshaga el adobe origiinal, solo una rociada).
- Colocar 3 o 4 boquillas (existentes en el mercado) a diferentes alturas de la grieta y luego sellar la rajadura por fuera con yeso o madera.
- Inyectar barro lo más parecido posible al adobe original por las boquillas comenzando por la de más abajo. Una vez veamos aparecer barro por la boquilla siguiente pasamos a inyectar por ésta y así sucesivamente hasta llenar la grieta.
- Importante es no utilizar otro tipo de materiales como cemento, pasta de muro, o uniones metálicas porque estas no se adherirán y finalmente no servirán de nada.
Amigos, no pesquemos tanto a los medios y fijémonos en las cosas importantes. Amigos arquitectos, ayudemos profesionalmente. Amigos extranjeros, ya les contaré la experiencia y detalles de lo que se vivió. Un abrazo a todos.
En el tiempo que llevo acá en Barcelona he hecho jugar pádel a más de 10 personas. Personas que nunca en su vida habían tomado una raqueta de tenis ni menos una paleta de pádel. Me gusta mucho jugar, me gusta mucho competir a alto nivel, pero también disfruto enseñándolo y contagiando lo entretenido que es.
Este video está grabado y editado con mucho cariño para mis dos parners oficiales de la vida; mi viejo Javier, que jugó conmigo durante hartos años y con el que logramos grandes torneos en una época inolvidable, viajando a Viña, a La Serena, y yendo al desaparecido club de la Dehesa. Gracias a esas actuaciones me llamaron para jugar la eliminatoria y el posterior mundial juvenil de Buenos Aires el 96'. Por supuesto, también está dedicado a mi hermano Tomás, con el que seguimos escalando llegando a segunda, luego arrasando en esa categoría con no se cuantas finales y campeonatos y finalmente aterrizando en primera y jugando contra los grandes como Marcelito Saavedra que hoy la rompe como top ten en el APP argentino. Finalmente, está dedicado a mis dos parners adoptivos acá en Catalunya, la Paty a la que le agradezco haberme hecho traer mi paleta y el hacerme sentir como en mi casa cada vez que nos juntamos para ir a jugar, y al badalonés Aleix, que ha aguantado mis gritos y ha aprendido más que nadie en los partidos que disputamos contra las catalanas tenistas, a un nivel bastante alto para alguien que ha jugado 20 partidos en su vida.
En fin, probablemente lo que más me hace extrañar Chile, es retomar el nivel con mi hermano y volver a jugar torneos todos los meses. Estay listo Tommy?.
Este post trata sobre el respeto, un aspecto esencial de la vida, pero que por supuesto no es el único. Los aquí criticados, entre los que en algún porcentaje me incluyo, poseen otros valores que los han hecho grandes creadores, pero este en especial lo han ido perdiendo día a día. No es un asunto racial, quizás ni siquiera idiosincrático, sino más bien educacional.
Probablemente el error de marketing más grande de la historia tenga que ver con la manera en que los gobiernos comunistas no supieron valorar sus propios logros, sus propias virtudes. Claro, se genera un gran contrasentido al ver un gobierno del pueblo desde un punto de vista publicitario, la publicidad es una herramienta demoníaca en muchos sentidos. Por esto, el comunismo sólo generó grandes héroes pero jamás frases como “el sueño americano“, “el país de las oportunidades”, “la tierra de la libertad” y tanta otra mierda (que como toda buena mierda, se vende como pan caliente). Los países del este tienen los mismos valores y virtuosas tradiciones que el resto de los países con varias generaciones criadas bajo el comunismo. Ejemplares sistemas de salud, poblaciones excepcionalmente cultas gracias a igualitarios sistemas educacionales (lo que por cierto implica mucho más que solo “saber” más que el resto), cultura deportiva, etc. La combinación de estos ingredientes redunda en sociedades envidiablemente respetuosas y este es uno de los recuerdos que me guardo de este viaje.
Personas educadas, conocedores de su historia, sus raíces y su folclor, todo esto englobado en una burbuja de respeto por el de al lado. Me tocó ir en el bus con una familia checa, ambos padres y dos niños pequeños, muy pequeños. Veinte horas, numerosas paradas y los niños jamás se escucharon, la más pequeña lloró una vez pero solo la escuchó su mamá en el asiento de al lado. Lo mismo para los padres que no andaban gritoneando a pesar del estrés que puede generar un viaje así cuando es por necesidad. Recuerdo que se bajaban a estirar las piernas mientras los niños se quedaban ahí mirando por la ventana o durmiendo. Se imaginan un niño chileno que despierta sin su madre al lado.
Mientras comía en Praga, escuchaba en la mesa contigua a una pareja joven de españoles con la típica ignorancia que nos transmitieron a nosotros, “que cómo se te ocurre traerme aquí”, “Praga no me llama nada, no hay nada bueno que ver que no sea una iglesia” WTF!!. Más allá un grupo algo más grande, mayor (y supuestamente más maduro), de españoles hacía el ridículo intentando comunicarse con el mozo porque claro, todo el mundo entiende el español deformado que hablan, sin procurar el más mínimo esfuerzo por ralentizarlo o hacerlo algo más neutro para que el resto entienda. Latinoamericanos, y especialmente españoles e italianos, que viven aspirando ser como nórdicos o alemanes, aún hay mucho que aprender, el turista más maleducado del mundo.
En otra mesa, una pareja local para variar no se escuchaba y disfrutaba la comida, al frente, unos gringos preguntaban, respetuosos e ignorantes, por cada plato, seguro porque en su vida habían visto otra cosa en el menú que no fuera pizza o hamburguesas.
El respeto. los eslavos tienen este rasgo invaluable para vivir en paz, a pesar de no ser organizados como los alemanes, ni ricos como los escandinavos. Los que está claro es que van en la dirección correcta.
Un pequeñísimo regalo para los que estuvieron ayer aguantando el frío en Santiago. Les tocó un gran setlist, pero yo no cambio la inolvidable "home" que nos envolvió en Bilbao. Les comento que si se quieren repetir el plato, Depeche toca acá en Barcelona el 20 de Noviembre.... al menos tienen alojamiento.
Segunda patita de Radiohead en la Republica Checa. Un pedacito del In Rainbows. Como bien sabrán, cualquier pedacito de este disco vale completamente la pena.
Entre las muchas ciudades por las que pasé camino al Este estaba Stuttgart. Como el resto de la ciudades alemanas, me impresionó su verde, bosques y parques por todos lados, núcleos industriales fuera de la vista del visitante que ingresa al área urbana, en fin.... envidiable preocupación por la calidad de vida de sus propios habitantes, tal como en Karlruhe o Freiburg.
Luego de infinitas hileras de árboles el bus enfiló hacia el centro, y cuando ya casi llegábamos a la estación por la avenida principal, a mi derecha aparece el ecléctico edificio de Stirling. En el momento que el conductor dijo 15 minutos de break, no lo pensé dos veces y corrí a verlo de cerca. James Stirling, a pesar de ser una especie de precursor del post-modenismo, no era un posmodernista propiamente tal, sino más bien una especie de modernista evolucionado, con una ambición material y formal más allá de la azotea de algún proyecto. Creo que en cierta medida, y aunque nunca lo he leído ni escuchado, ha sido una influencia para Rem Koolhaas y OMA, sobretodo en proyectos como la Facultad de Ingeniería en Leicester de 1960. No tanto con este proyecto, que se asoma a su lado más infantil, y que por lo mismo no dejó de ser un aporte para su época.
Un pedazo de canción como un pedacito de Praga. Uno de los temas que más me gusta de Radiohead, del que tengo varias versiones incluyendo aquella mítica con Michael Stipe a la voz. Potencia y atmósfera Radiohead como en todo el resto del concierto. Una mención gigante a las composiciones del In Rainbows.... gran, pero gran disco.
P.D.: Lamento la intrusión maléfica de la barra de Bitacoras que ven arriba tapando el útil menú que tanto me costó hacer. Si ya odiaba este host de antes ahora la cosa es personal. Por el momento sigo intentando sacarla de ahí a punta de código.
Los proyectos comerciales de Jean Nouvel tienen un aire ochentero, como de caracol VIP's, pero funcionalmente bien resueltos. Pareciera que se tomara más libertades al desarrollar encargos como este o las galerías La Fayette en Berlín, deja de lado su habitual delicadeza y se lanza al desenfreno consumista. Claro, viniendo de él, no resulta nada taaaan extravagante, pero si edificios que no parecieran pertenecerle. Me parece que le cuesta enfrentarse a esta tipología arquitectónica o más bien le incomoda, le desagrada, genera contradicciones ruidosas en su forma silenciosa de ver la arquitectura.
Estas en el estudio de Lost Cause, arquitecto de la Universidad de Chile. Territorio para la publicación y discusión de proyectos y sueños......... antes que nada: vean este blog con Firefox